Acoso escolar e institucional extremeño

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lunes, 25 de mayo de 2015

Suicidio de adolescente con discapacidad tras sufrir acoso escolar

 

salto al vacioLa familia de la menor, alumna de un instituto madrileño, había acudido a la policía

Pilar Álvarez / Elisa Silió / F. Javier Barroso

Una chica de 16 años se ha suicidado este viernes en Madrid. Se despidió de sus amigas por WhatsApp y se tiró al vacío desde la sexta planta de su bloque de pisos. Estudiaba en un instituto del sur de Madrid capital, en el que había padecido acoso escolar, según denunció su familia hace apenas un mes. La menor, con discapacidad intelectual y motora, contó a sus profesoras que otro alumno del centro le exigía dinero y la coaccionaba con mensajes.

“Estoy cansada de vivir”, escribió la chica en un mensaje de teléfono a sus amigas antes de arrojarse por el hueco de las escaleras. Lo hizo en la vivienda familiar que compartía con su hermano menor y sus padres en el barrio de Usera, al sur de Madrid capital. Era un poco antes de las nueve de la mañana, cuando en el instituto al que asistía estaban empezando las clases un día más. La familia relaciona directamente el hecho con un caso de acoso escolar a la chica que detectó el centro y que sus padres habían denunciado ante la policía.

"Estoy cansada de vivir", escribió a sus amigas en un mensaje

Hace aproximadamente un mes, la familia presentó una denuncia en la comisaría del barrio después de que las tutoras de la menor avisaran a la madre de la chica de que estaba sufriendo acoso escolar por parte de un compañero del centro. Le exigía dinero y ella se puso a trabajar para conseguirlo. “Cuidaba de gente mayor y juntó los 50 euros que le pedía este sinvergüenza”, relataba conmocionado su tío a EL PAÍS en el rellano de la vivienda de la abuela, situada en otro barrio obrero de la capital, el Pozo del Tío Raimundo.

La alumna sufría una discapacidad motora y otra intelectual “de entre el 30% y el 40% que le hacía comportarse como una niña de 10 años”, según su tío. Repitió un curso y este año asistía a 2º de la ESO en el instituto en el que, según fuentes del centro, varios menores tuvieron que ser atendidos por los médicos por “ataques de ansiedad” tras conocer lo que le había pasado a la muchacha.

Fuentes de la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid aseguran que no les constaba que esta menor hubiera tenido algún problema psicológico ni enfrentamientos anteriores con otros alumnos, un extremo que desmienten tanto la familia como las fuentes del centro consultadas por EL PAÍS.

Tras conocer la muerte de la estudiante, Educación envió al centro a un psicólogo y a dos inspectores que están valorando qué ha ocurrido, después de reunirse con profesores y con la única orientadora del instituto, al que acuden unos 1.200 alumnos. Sus familias han protagonizado distintas movilizaciones en los últimos años para pedir mejores dotaciones y más personal. La consejería ha anunciado que a partir del próximo lunes todos los alumnos que lo requieran serán tratados por especialistas.

Según el tío de la menor, esta le relató a sus profesoras el supuesto acoso del que era víctima y les enseñó los mensajes que recibía del chico. “No era la única a la que tenía atemorizada en el instituto, pero sí la única que lo denunció”, explica el mismo familiar.

Las tutoras avisaron a la madre de la chica, una niña “amable, superbuena y muy protectora con su hermano menor” que “reventó y contó su caso”. Ni su madre ni el resto de familiares llegaron a ver los mensajes enviados por el supuesto acosador. Cuando acudieron a presentar la denuncia a la comisaría, ella los había borrado.

Los docentes habían citado a la familia el próximo lunes en el centro para abordar el caso, según su tío, porque el pasado jueves la notaron muy nerviosa. Pero no dio tiempo: la joven ya no volverá a clase.

Fuente:

http://politica.elpais.com/politica/2015/05/22/actualidad/1432324829_320181.html

 

Publicaciones relacionadas:

http://bitacoraacosoescolarbullying.blogspot.com.es/search/label/Suicidio%20por%20acoso%20escolar%20o%20bullying

miércoles, 20 de mayo de 2015

“En este colegio no hay ni habrá acoso”: Unos 246 millones de niños sufren acoso escolar

 

acoso escolarUnos 246 millones de niños sufren acoso escolar

EFE

Unos 246 millones de niños y niñas sufren acoso o abusos de camino al colegio o en las aulas cada año, alerta la organización Plan Internacional con motivo del Foro Mundial sobre la Educación (WEF) 2015, que se celebra desde este martes y hasta el 23 de mayo en Incheon, Corea del Sur.

La violencia de género en las escuelas, desde los abusos físicos y psíquicos hasta el acoso y el "bullying", es una violación de los derechos humanos y del derecho a la educación, que limita el acceso de las niñas a una educación segura y de calidad, además de incrementar las tasas de abandono y fracaso escolar, subraya en una nota Plan Internacional.

Un 28 por ciento de las niñas nunca se siente segura en el camino al colegio y una de cada cuatro niñas nunca se siente cómoda usando los aseos de las escuelas, según el estudio "Escuchad nuestras voces", elaborado por Plan Internacional en 2014 a partir de entrevistas a 7.000 niños y niñas de entre 12 y 16 años de once países (Bangladesh, Pakistán, Ecuador, Nicaragua, Paraguay, Egipto, Uganda, Zimbabue, Benín, Camerún y Liberia).

En Asia, un 70 por ciento de los niños y niñas asegura haber sufrido violencia en el colegio.

El estudio "Promoción de la igualdad y la seguridad en los colegios" de Plan Internacional, con entrevistas a 9.000 adolescentes de Indonesia, Pakistán, Nepal, Camboya y Vietnam, refleja que la violencia escolar es endémica en el continente asiático y es perpetrada por profesores, personal de los colegios y los propios estudiantes.

Esta investigación evidencia "una cultura del silencio", ya que el 43 por ciento de los niños y niñas asegura no hacer nada cuando presencian violencia en las aulas.

La directora general de Plan Internacional en España, Concha López, ha abogado por introducir el problema de la violencia de género en las escuelas en la agenda global sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible y ha instado a garantizar tres años más, hasta nueve,  de educación universal, gratuita y de calidad.

Para Plan Internacional, la educación de calidad no solo es cuestión de estadísticas de resultados y tasas de alfabetización, sino de promoción de los derechos humanos y de la igualdad de género, del desarrollo de las capacidades de la infancia y de la creación de entornos de educación seguros y libres de violencia.

La organización opina que la comunidad internacional tiene la oportunidad de dar pasos concretos para combatir la violencia de género dentro y alrededor de las escuelas y asegurar que todos los niños y niñas puedan aprender sin miedo.

Subraya que la violencia en las escuelas, incluida la de género, tiene profundos efectos en la salud de los niños, en su bienestar educativo, físico, psicológico y emocional.

Las niñas nacidas cuando se trazaron los Objetivos de Desarrollo del Milenio han alzado su voz en contra de los altos niveles de violencia de género que se registran en las escuelas.

Las llamadas "niñas del milenio", nacidas en 2000, relatan incidentes de violación por parte de profesores, sexo por buenas notas, violencia y acoso en la escuela o en el camino hacia ella.

Con el fin de transformar las escuelas y las comunidades en entornos seguros e igualitarios, libres de todo tipo de violencia, los gobiernos y las organizaciones deben trabajar para hacer que los sistemas educativos se diseñen con enfoque de género y que las leyes sean efectivas en cuestiones de protección infantil, sostiene Plan Internacional.

Fuente: EFE, a través de http://www.canarias7.es/

martes, 5 de mayo de 2015

Las víctimas de 'bullying' tienen mayores riesgos de padecer problemas de salud mental

 

segregacionEl acoso escolar deja más secuelas que el maltrato por parte de adultos

Jaime Prats

Las huellas del maltrato infantil causado por adultos (básicamente los padres) en las víctimas están ampliamente documentadas: mayor riesgo de sufrir ansiedad, depresión, de abuso de drogas o de intentos de suicidio, además de peores resultados académicos. Pero, ¿qué consecuencias tiene el acoso escolar? ¿Las secuelas que dejan las humillaciones, los insultos, las burlas, la marginación del grupo, los golpes o las vejaciones repetidas por parte de los compañeros son peores que las provocadas por el maltrato en el entorno familiar?

Un estudio publicado en The Lancet Psychiatry ha tratado de arrojar luz a los efectos de esta modalidad de violencia física, verbal o psicológica entre menores (bullying, en inglés) y concluye que las víctimas de este tipo de agresión son más susceptibles de padecer problemas de salud mental al llegar al final de la adolescencia que las personas vejadas por adultos. En especial, de ansiedad, aunque también (aunque aquí la distancia es más reducida) depresión y tendencia a autolesionarse o a tener ideas suicidas.

“La conclusiones del trabajo no me sorprenden en absoluto”, comenta Rosario Ortega, catedrática de Psicología de la Universidad de Córdoba y especialista en acoso escolar. “Es un estudio muy bueno y muy interesante”, añade.

El trabajo, que se ha presentado recientemente en la reunión de las sociedades pediátricas estadounidenses (Pediatric Academic Societies), destaca la dimensión mundial del problema de la violencia entre menores. Para ello, los autores de la investigación, profesores de psicología de la Universidad de Warwick (Reino Unido), remiten a una revisión de la situación en 38 países donde  uno de cada tres menores ha sido acosado.

En España un análisis de 2009 publicado en el International Journal of Psychology and Psychological Therapy muestra que el nivel de incidencia se sitúa en unas tasas ligeramente más bajas: el 23%. “Está presente en todos los niveles analizados, siendo los últimos cursos de Educación Primaria [en especial a los 10 años] y los primeros de la Secundaria [a los 13 años] los que registran mayor incidencia”, precisa el documento.

Ante la dimensión del problema, los autores del artículo se plantearon evaluar las consecuencias del bullying de forma aislada, es decir, en personas que solo hubieran sufrido este tipo de acoso. Y compararlas los efectos en la salud mental (medidos a los 18 años tras seguir a los chavales desde los 8-9 años) con las secuelas que deja el maltrato adulto, que estudiaron por separado. Para ello, acudieron a dos grandes bases de datos poblacionales. Una es la británica ALSPAC (Avon Longitudinal Study of Parents and Children in the UK) formada por 4.026 niños. Otra es la estadounidense GSMS (Great Smoky Mountains Study) que monitoriza a 1.420 niños.

Para medir el impacto del acoso, los investigadores midieron el efecto en la salud mental, en general. en el grupo estadounidense, frente a un 17% de maltratados con secuelas, la tasa se disparaba en un 36% entre los acosados. Al detallar los efectos a través de síntomas más concretos, también había sensibles diferencias respecto a la ansiedad (8% por 25%) y algo menos (unos cuatro puntos porcentuales) en casos de depresión y autolesiones.

A primera vista puede sorprender que las consecuencias del acoso escolar sean más perjudiciales que las del maltrato, cuando en este último caso, son los padres o los familiares quienes agreden a los pequeños, con la carga emocional que ello comporta. A Rosario Ortega no le resulta extraño. “Los padres nos influyen mucho en los primeros años de vida, pero en la escuela el niño comienza a perfilar la dimensión social, y a medida que crece y se acerca a la adolescencia las figuras de apego cambian y lo que le importa al niño son los otros". La también vicepresidenta del Observatorio Internacional de la Violencia Escolar explica que sufrir este tipo de violencia por parte de sus compañeros  en el último periodo del desarrollo del menor "supone un desequilibrio y un desgaste de la personalidad del sujeto de forma muy fuerte”. Y si se prolonga en el tiempo "destruye factores relevantísimos de la personalidad del sujeto", con las consecuencias que describe el artículo.

“Sufrir acoso escolar no es un inofensivo rito de iniciación o una parte inevitable de hacerse mayor, tiene serias consecuencias en el largo plazo”, concluye Dieter Wolke, profesor de psicología del desarrollo de la Universidad de Warwick (Reino Unido) y uno de los autores del trabajo. La catedrática de la Universidad de Córdoba destaca que en las últimas décadas las sociedades occidentales han avanzado mucho en su lucha contra el maltrato infantil, pero no tanto en el ámbito del acoso escolar. "Debemos asumir que un niño no puede ni debe acosar, maltratar o abusar de otro, y que las escuelas deben intervenir; hay que formar bien a los maestros y a los padres. No son cosas de niños, es muy dañino y sigue siendo muy frecuente", añade Ortega

Fuente:

http://elpais.com/

sábado, 2 de mayo de 2015

Condenan a una maestra que fue grabada en vídeo maltratando a dos niños de un año

 

maltrato en guarderiamaltrato en guarderiasImagen del vídeo grabado por una cámara oculta en la que se ve a la maestra de un colegio de Gironella (Barcelona) inmovilizando a un niño para hacerle tragar la comida, un hecho por el que ha sido condenada. (ACN) A uno de ellos, lo inmovilizó en el suelo para hacerle tragar la comida y al otro, lo metió en un saco de dormir al revés. Una jueza ha condenado a esta maestra de Gironella a cuatro años de prisión. También impone once meses a otra docente que no denunció los hechos.

El Juzgado Penal número 1 de Manresa (Barcelona) ha condenado a cuatro años de prisión a una maestra de Gironella por maltratar a dos niños de un año, a los que deberá indemnizar con 90.000 euros. Además, condena a otra docente del centro porque presenció los hechos y no los denunció.

Las agresiones fueron grabadas por una cámara instalada por la dirección. Esther S.B. trabajaba en la Escuela Anunciata de Gironella como técnica de educación infantil encargada de un grupo de alumnos de un año de edad.

Según recoge la sentencia, a la que ha tenido acceso ACN, hacia las dos del mediodía del día 14 de noviembre de 2011, la acusada "tiró al suelo a un menor de un año de edad de forma violeta en posición bocarriba y le inmovilizó los brazos y las piernas obligándolo a tragarse la comida". A uno de ellos, lo inmovilizó en el suelo para hacerle tragar la comida y al otro, lo metió en un saco de dormir al revés. Asimismo, el 18 de noviembre de 2011, cogió otro niño de un año de edad y lo metió en un saco de dormir en la posición inversa a la habitual, es decir, con la cabeza en la zona de los pies, y "a continuación lo inmovilizó en el interior del saco".

La jueza concluye que ambas agresiones fueron presenciados por otra trabajadora del centro, Montserrat G.C., que "no adoptó ninguna decisión para evitar el comportamiento de su compañera". La defensa de Esther S.B. intentó durante el juicio, celebrado el pasado 16 de marzo en Manresa, que se invalidaran las imágenes que se grabaron de ella con una cámara instalada por la dirección del centro en su aula, pero la jueza lo desestimó. De hecho, durante el juicio se pudieron visionar las imágenes donde se veían los maltratos. La defensa pedía la absolución para su clienta al considerar que el comportamiento de Esther S.B. fue "poco adecuado" pero en ningún caso constitutivo de delito.

Con todo, la jueza condena a Esther S.B. a cuatro años de prisión por dos delitos contra la integridad moral con el agravante de abuso de superioridad, con la pena accesoria de inhabilitación para ejercer de maestra en educación infantil durante la condena. También la obliga a indemnizar con 90.000 euros a los niños maltratados (25.000 euros cada uno) y a sus padres (10.000 cada progenitor) por los daños morales y psicológicos que los ocasionó. Por último, condena a Montserrat S.B. a once meses de prisión como cómplice de dos delitos contra la integridad moral.

Fuente:

http://www.20minutos.es/barcelona-cataluna/#barcelona

 

Os dejo con un vídeo de otro caso más. En este los afectados son chicos entre 6 y 7 años

 








Más vídeos en Antena3

viernes, 1 de mayo de 2015

Testimonios de víctimas de bullying: "Me quiero morir, los compañeros me escupen, bebí líquido para tuberías"

 

bullying001Iratxe Comas

Montse solo tenía once años pero se quería morir. “Fue muy triste para mí, todos me excluían, nadie me hacía caso, me hacían sentir muy mal…"

Alejandro tiene 16 años y no sabía cómo enfrentarse a esos compañeros que le escupían, le pintaban la camiseta, y le ponían la zancadilla.

Adriana sufrió desde los 9 años agresiones verbales y posteriormente ataque psicológico a través de Facebook.

En ocasiones en bullying comienza con tan solo 8 años y se prolonga durante la adolescencia. Los jóvenes que lo sufren, les cuesta contarlo y esto les provoca cambios de actitud, ansiedad y hasta desórdenes alimenticios. En ocasiones, logran romper el miedo y se dedican a ayudar a otras víctimas. Otras veces, las secuelas del bullying les acompaña años después de abandonar el colegio.

La organización británica contra contra el acoso juvenil, 'Beat Bullying', alerta de que el problema es más serio de lo que parece ya que "en la UE el acoso y maltrato por bullying lo sufren alrededor de 24 millones de niños y jóvenes al año".

Montse: Con 11 años se quería morir

Montse solo tenía once años pero se quería morir. “Fue muy triste para mí, todos me excluían, nadie me hacía caso, me hacían sentir muy mal…" Que estaba gorda, que parecía una ballena..." y las burlas siempre venían de unos compañeros en particular. Su actitud cambió, se volvió rebelde y grosera pero lloraba debajo de las mesas. Pero Montse era una niña valiente y se lo contó a sus padres. Su madre María Elena afirma que en el Centro no hicieron nada porque veían normal que los niños se pelearan entre ellos y y decidieron cambiarla de centro. "Ahora tengo una amiga", reconoce la pequeña.

Alejandro: Sus compañeros le escupían y pensó que lo mejor sería ser un delincuente

Alejandro tiene 16 años y no sabía cómo enfrentarse a esos compañeros que le escupían, le pintaban la camiseta, lo empujaban y le ponían la zancadilla hasta que no pudo aguantar más y se lo contó a su madre. Este joven, aplicado y responsable llegó a decir que prefería ser un delincuente antes que hacer las cosas bien. Su madre le cambió de colegio y hoy con 20 años ha logrado superar el acoso aunque piensa que nada podrá recuperar el tiempo perdido con la violencia.

Adriana: Sufrió bullying durante cuatro años

Adriana sufrió desde los 9 años agresiones verbales y posteriormente ataque psicológico a través de Facebook. Era la nueva, su familia se había trasladado desde el extranjero y en su primer día de clase una compañera se lo avisó: "Te vas a quedar sola" y así fue.

Los días siguientes nadie jugaba con Adriana en el recreo, ni la hablaban, ni le prestaban las cosas. Los años pasaron y las agresiones comenzaron a llegara a través de las redes sociales. La joven recibía constantes mensajes de hostigamiento, los padres trataron de poner fin a ese acoso pero no sirvió de nada por lo que decidieron cambiarla de centro y poner fin así a cuatro años de bullying.

Óscar: Bebió líquido para desatascar tuberías para no ir a clase

Es probable que no pueda volver a comer de forma normal pero eso no le preocupa porque lo que realmente le causa pánico es su escuela.

En este caso, los problemas de este joven de 13 años comenzó con el acoso de una profesora. El muchacho, que padecía incontinencia urinaria, debido a un accidente con un testículo, no contaba con el permiso de su maestra para ir al baño y provocó que se hiciera pis en los pantalones. Las risas y burlas de los compañeros no se hicieron esperar y a partir de ahí comenzó su verdadero calvario.

A Óscar le daban crisis que le provocaban diarrea y vómitos y sus visitas al baño eran muy frecuentes... cuando la profesora le daba permiso. En una ocasión vomitó dentro del aula y la maestra le obligó a limpiarlo.

Estas horribles situaciones provocaron que una noche, Óscar llegó a un punto de no retorno e ingirió un líquido para desatascar tuberías. Le tuvieron que operar de urgencia pero las heridas más difíciles de curar serán las psicológicas.

Carla: La ansiedad le hacía comer y engordar empeoró el acoso

“Empecé a sufrir acoso a los 8 años. Yo cursaba tercero de primaria. Era una niña extremadamente tímida y cerrada por lo que supongo que ya tenía una predisposición a que me acosaran. Ir a la escuela para mí era horrible, aparte de que sacaba malas notas, me sentía extremadamente sola, apartada y marginada. Veía a todos los niños sonriendo, divertirse en el recreo, yo estaba la mayoría de veces sola. Empecé a experimentar ansiedad y empecé a comer. Llegaba del colegio y comía a todas horas, gracias a eso llenaba mi vacío, llenaba mi miedo, apartaba mi dolor, y por algunos momentos me sentía mejor. ¿Qué pasó? Engordaba y cuanto más subía de peso, más recibía insultos de "gorda", "fea", "rara" como también de "inútil", "no sirves", "eres tonta", "poco harás" etc.”
Así comienza Carla Herrero a contar su historia. Durante ocho años fue víctima del acoso de sus compañeros de colegio. Lo que comenzó con motes e insultos, fue derivando en una espiral que acabó con su autoestima. “Siempre me han etiquetado, siempre me han juzgado, no me sentía querida en la escuela y huía. Huía de mí, huía de los que querían ayudarme y huía de aquellos que trataban de entender el por qué de mi carácter tan callado, por así decirlo”
Se convirtió en una persona aún más introvertida, se aisló de todos y de sí misma. A los once años decidió integrarse en un grupo, pero tropezó con una líder que manejaba a los demás, y los insultos y vejaciones continuaron. "Me levantaba cada mañana, me miraba al espejo y literalmente no me soportaba. Me sentía mal con mi cuerpo, con mi cara, con mi cabello, con mi piel, con mi voz. Me sentía un obstáculo y un problema, sentía que nada tenía sentido, que nada me llenaba ni me hacía feliz. La chica que nunca tiene problemas, la chica que puede soportar que la insulten cada día, la chica que permitía que le quitaran la silla y se cayera de espaldas... Aquella chica que gritaba en silencio y nunca era escuchada"
Porque, como tantas víctimas, nunca se lo contó a nadie. Carla se callaba su sufrimiento, algo de lo que ahora se arrepiente. "Me arrepiento cada día por no haber dicho las cosas en su momento. El acoso me ha traído muchos problemas, algunos de ellos graves, que han puesto en riesgo mi salud. Mis padres han sufrido siempre por mí. Me apena mucho no haber sido capaz de decirlo en su momento, me apena haberlo callado. El acoso me había silenciado y cuando quería confesar algo, lo hacía a cuentagotas. Pero me rendí. Me dije a mí misma: `puedes con esto, es una situación absurda, ¿para qué preocuparlos?". Hoy, anima a todos los que sufren acoso a contárselo a sus padres.

El maltrato marcó su periodo escolar, en especial la educación primaria. Fue al cambiar de centro para iniciar el Bachillerato cuando se dio cuenta de sus heridas y empezó a hablar. "Yo creía que no podría hacer nada en la vida, que jamás podría acabar el bachillerato, ni siquiera empezarlo, creía que jamás llegaría a la universidad. Creía que era totalmente inútil, porque así me lo habían hecho creer. Al comenzar el bachillerato de ciencias, gracias al ánimo de mis padres, fui creciendo como persona y levanté cabeza". Sus profesores también la ayudaron. "Me superé a mi misma, me di cuenta de que podía ser una estudiante excelente, que podía llegar a la universidad, y por primera vez me sentí feliz por estudiar. Guardo un profundo amor a este instituto y a sus profesores, porque gracias a muchos de ellos sigo teniendo fe en la educación como también siento un gran respeto por la profesión de docente"

Fuente:

http://www.teinteresa.es/

sábado, 25 de abril de 2015

Sobre el ciberacoso a menores. Lo que no se nombra, no existe

 

Clara Ávila Cantos

Declaraciones Save the Children

*Nombre modificado para proteger la identidad del menor.

Con 12 años tuve Internet en casa. Fui una de las primeras del colegio (el mismo año me regalaron un router y un furby). Lo mío siempre fue la tecnología.

En su momento no había mucha actividad en internet, al menos para gente de mi edad. Generalmente mandaba correos - teníamos una cuenta de correo para toda la familia, como si habláramos del buzón del portal- y chateaba en el IRC. Ahí aprendí que Internet servía para ligar y que se podían regalar rosas hechas con caracteres a miles de kilómetros de distancia. También descubrí que había gente que te proponía cibersexo, y que eso daba miedo. No me considero una víctima de ciberacoso, pero algún que otro susto me he llevado, y cuando eres pequeño estas cosas son difíciles de tratar. No lo sabes identificar y mucho menos lo sabes comunicar. Por mucha confianza que tengas con tus padres, lo que no tiene nombre, no existe. Afortunadamente ahora tiene nombre, ahora hablamos de ciberacoso.

El uso del ordenador entre los menores (de 10 a 15 años) alcanza el 93,8% y el 92% utiliza Internet. Se conectan a diario y, desgraciadamente, pocas veces se les ha enseñado cómo usar estas nuevas tecnologías. No desde un punto de vista tecnológico (saben usar un smartphone mejor que yo), no desde un punto de vista de "los peligros de Internet", hablo de enseñarles qué pasa con sus datos, por dónde viaja esa información y cómo detectar que se les está acosando. Existe un término que lo define, la alfabetización digital, y una charla muy interesante de Juan García al respecto, uno de mis referentes en docencia a menores sobre el uso de medios digitales.

Este uso de las nuevas tecnologías, y por tanto de menores que son vulnerables, es más extendido de lo que pensamos. Tanto Internet como el ordenador son usados por niños menores de 10 años. El smartphone es sin duda el gran protagonista ya que, en hogares de renta baja (inferior a 900€) encontramos que 8 de cada 10 utilizan un ordenador, Internet, y la mitad tienen un móvil. Esta tendencia no va desaparecer, así que proteger a estos menores debería ser una prioridad, y no una medida de las que cae en el cajón de los temas que no interesan, como muchos otros de los referidos a la infancia.

El ciberacoso se puede definir como una forma de invasión en el mundo de la víctima de forma repetida, disruptiva y sin consentimiento usando las posibilidades que ofrece Internet. En definitiva, una nueva forma de violencia que sufren los niños, donde, por cierto, resurge la violencia de género, algo que preocupa más, si cabe.

Las chicas adolescentes son especialmente vulnerables. De las jóvenes que han sido víctimas de acoso a través de las nuevas tecnologías, el 62% asegura haber recibido mensajes con insultos, el 36% ha recibido algún mensaje que les ha hecho “sentir miedo”, el 15% han recibido algún mensaje para presionarlas a participar en actividades de tipo sexual y hasta un 17,6% de las jóvenes asegura que han visto difundidas imágenes suyas comprometidas o de carácter sexual sin su consentimiento.

Los niños no perciben el riesgo

Las nuevas tecnologías les han ayudado a compensar dificultades en sus relaciones. En el caso de los chicos, hablan de una mejora de las relaciones con la gente a través de Internet. En el caso de las chicas, de un uso de Internet cuando se sienten solas.

A pesar de que la mayoría de los padres y madres hablan habitualmente con sus hijos sobre los riesgos de Internet el 28% de los adolescentes no considera una conducta de riesgo el responder a un mensaje en el que les insulten, 1 de cada 4 colgaría una foto suya que sus padres no autorizarían y el 50% de los chicos y el 26% de las chicas no consideran peligroso quedar con un chico o una chica que hayan conocido por Internet.

 

¿Esto se puede evitar?

Por supuesto que sí. El ciberacoso es violencia y desde Save the Children pedimos una Ley Integral de protección frente a todas las formas de violencia contra los niños y las niñas, e incluimos también todas aquellas formas de hostigamiento y violencia que se prodecen a través de las Tecnologías de la Información y la Comunicación en los que las víctimas son los menores de edad

Es necesaria una estrategia integral que garantice una respuesta ante cualquier forma de violencia contra la infancia con medidas de prevención, detección y asignar los recursos necesarios.

Las administraciones públicas y el Estado Español, tiene la responsabilidad de garantizar el cumplimiento de los derechos de los niños y en concreto su integridad física y moral. Pedimos tanto a los partidos políticos como al Gobierno de España que así lo hagan

Fuente:

http://www.eldiario.es/savethechildren/

sábado, 18 de abril de 2015

Acoso escolar: “Lo que conviene y no conviene denunciar”

 

Vagabundo

rumorologiaUna vez más leo en los medios de comunicación el acoso escolar sufrido por  una menor, sin que, en principio, el círculo próximo de la víctima sea consciente involuntario (familia) o quiera ser “consciente voluntario” (colegio) . Como monótonos y sistemáticos indicadores se habla  de diagnósticos errados de médicos y psicólogos, a pesar de la negativa de la víctima en este caso de acudir al aula e incluso de querer cambiar de colegio; se habla de la tóxica y maligna rumorología a nivel local entre actores en colegios y luego dispersada perversamente a nivel global mediante whats app y redes sociales, que tanto veneno pueden generar; se habla de una cabecilla instigadora y del grupo de adeptos/as cómplices por omisión o comisión que ejecutan el acoso y derribo elaborado por ésta; se habla de   frecuentes faltas de asistencia al colegio de la víctima y somatizaciones extremas, sobre todo en esos temibles “lunes negros” finalmente constatadas en sesiones psiquiátricas; se habla de las nefastas consecuencias directas de ese terrorismo psicológico que, me temo, pasarán futuras facturas psicológicas; se habla de esa disimulada velada respuesta del “no sabemos nada” de los colegios por los que deambuló la chica; se habla incluso de esa miserable respuesta de algunos padres de esas malnacidas alumnas prepsicópatas, ante la denuncia de la familia.

No se habla en cambio del silencio de los colegios y de la respuesta de éstos cuando inconsistentemente pretenden esconder sus ineptitudes al  naturalizar sistemáticamente este cáncer silencioso y cobarde y resumirlo en frases tan míseramente socorridas como “es cosa de niños”. No se habla, como demasiadas veces ocurre, que el Sistema educativo se escude en el ataque cínico de un supuesto absentismo escolar cuando la víctima se ve obligada a exiliarse de los colegios e incluso la familia sea denunciada ante los Servicios Sociales, fieles colaboradores en general de estos Torquemadas institucionales. Tampoco se habla, como tan repetidamente, se hace de que, según fuentes de Educación, el fondo de la cuestión no es el temible acoso escolar o bullying, sino una supuesta problemática en el seno familiar, que curiosamente será divulgada por el entorno local. Y es que, por lo que se cuenta en la noticia, el colegio o colegios no fue/ron denunciado/s por omisión del deber de protección y auxilio a la víctima; incluso, por qué no decirlo, por complicidad pasiva o activa con quienes hostigaban a la chica.

Llama la atención la frecuente dispersión y ninguneo de indicadores tan comunes en estos procesos típicos de acoso ante supuestos entendidos: psicólogos, especialistas médicos e incluso Inspección educativa que, por lo que da a entender la noticia siguiente, no tuvieron la menor sospecha… ¿o debería decir la incómoda previsión y celo en penosas realidades como estas?. Pero eso, por mi experiencia y porque es una realidad frecuentemente constatada y desgraciadamente moneda corriente en nuestro cínico “estado social y democrático de derecho”, tampoco lo llevan a rajatabla instituciones tan mermadas y medradas como el propio Poder Judicial y relacionados.

La conclusión es contundente y doliente: Hay cosas que conviene denunciary otras callar, no vaya a ser que nos “excomulguen” Triste

 

La noticia es la siguiente ( Fuente, http://www.abc.es/espana/20150413/abci-nina-sufrimiento-madre-201504122059.html )

 

«No puedo poner precio al dolor de mi hija, acosada tres años»

ABC - Cruz Morcillo

La menor a la que arrancaron el cabello en Linares no ha vuelto a asistir a clase

Una foto de un abudante mechón de cabello metido en una bolsa de pañuelos de papel. Un mensaje llamándola «zorra de mierda», «más vale que te calles», insultos soeces y amenazas explícitas. «¿Son tus pelos? Puajajajaja». Claudia, 16 años, nombre supuesto, era la receptora; el pelo, también era el suyo. Se lo habían arrancado un grupo de compañeras de clase la tarde anterior tras citarla en una céntrica plaza de su ciudad, Linares (Jaén). Ella, ingenua, acostumbrada a que la acosaran, insultaran y humillaran creía que querían pedirle perdón porque incluso había tenido que abandonar su instituto dos meses antes. Era un paso más en un camino de miedo, agresividad y verdugos sentados en el pupitre de al lado que había comenzado tres años atrás y que desconocían sus padres y el colegio.

«No he visto tanta crueldad y tal falta de escrúpulos en esas edades», asegura uno de los agentes de la comisaría de Policía Nacional de Linares, encargado de tomar declaración a las dos detenidas, también de 16 años. Cuando a una de ellas le preguntaron por qué lo habían hecho respondió con la mayor tranquilidad: «Por diversión». Al pedirle los nombres de otras chicas a las que había acorralado fue aún más allá»: «No voy a contestar a esa pregunta». Frialdad absoluta.

Marcadores tumorales

Los hechos ocurrieron el viernes 13 de febrero. Claudia llamó a su madre, le contó lo que había ocurrido, tenía las marcas en el cuero cabelludo, acudieron a comisaría y al centro médico. El lunes denunciaron los hechos: a tres adolescentes con nombres y apellidos. Los agentes detuvieron a una de ellas, como supuesta agresora, y a la líder del grupo quien no estaba presente pero era la instigadora del hostigamiento de años tanto a Claudia como a otras víctimas. Todas ellas declararon haber sufrido burlas, desprecios y vejaciones por parte de la cabecilla y sus amigas. «Una marcaba los objetivos y las demás lo ejecutaban», señalan fuentes policiales.

El fin de semana del 14 y 15 fue terrible. «Algunos sabían que habíamos ido a comisaría. A mi hija le llegaron cientos de mensajes por whatsApp, por facebook, por todas partes, de gente a la que ni conocía con todo tipo de insultos y amenazas. Algún padre me ha llamado para que retire la denuncia porque lo están pasando muy mal. Pero cómo estamos nosotros», relata a ABC Lola, nombre supuesto de la madre de Claudia.

Ella y su familia se han visto desbordados en los dos últimos años. Claudia, una niña guapa y cariñosa, empezó a cambiar hace casi tres, poco después de empezar la ESO en el instituto público «Huarte de San Juan», el más antiguo de Linares. Madre e hija han peregrinado por médicos y más médicos. La adolescente perdió 5 kilos en dos semanas, vomitaba, se le bajaba el azúcar, le dolía el pecho... Le hicieron curvas de glucemia, pruebas de estómago y hasta marcadores tumorales. Sin diagnóstico. Un psicólogo creyó apreciar anorexia, pero tampoco era eso. Faltaba con frecuencia al instituto. Cada lunes se ponía enferma. Sus padres contrataron a una profesora particular pero aun así repitió segundo. Pedía con frecuencia cambiar de colegio, aunque jamás contó en su casa cuál era la verdadera razón: que le estaban haciendo la vida imposible y ella había llegado a culpabilizarse, como tantas víctimas.

En diciembre, las acosadoras eligieron a una chica que les hizo frente. Acabaron a trompicones. A una tía de Claudia le contaron de forma casual lo ocurrido. «Anda que no lleva tiempo tu sobrina aguantando y sufriéndolas», le dijo esta persona. «Mi hermana me llamó al instante. Ya sé lo que le pasa a la niña. No esperé. En plenas vacaciones de Navidad la cambié de instituto, ni siquiera hablé con los profesores, aunque yo creo que saben quiénes son», explica Lola.

Cómplices en otro centro

Pero cuando creían que todo empezaba a arreglarse apareció de nuevo el azar. Una prima y una amiga de la cabecilla del otro centro la esperaban en el nuevo. Y ocurrió la agresión de febrero. Claudia no ha ido más de 15 días seguidos a clase en este curso (tercero), que sus padres ya dan por perdido. No ha vuelto a clase. No quiere ni encontrarse de frente con las acosadoras ni que le pregunten por lo ocurrido. Desde febrero la adolescente está en tratamiento psiquiátrico. «Ella es el centro de la casa. Si está bien y contenta, todos los estamos; si está mal, lo mismo», asume su madre con resignación.

Ahora la familia solo piensa en que Claudia, a punto de cumplir 17 años, se recupere y pase página. En unos días la evaluará el forense. Las familias de las detenidas quieren un acuerdo extrajudicial, que se pacte una indemnización. Lola se niega: «No puedo poner precio al dolor de mi hija. A lo que ha sufrido y lo que le queda».